Cuidado de tus joyas
La versión corta
Nuestras piezas son bisutería. Con un poco de cuidado te duran muchísimo; sin ninguno, se estropean antes de tiempo. No hace falta obsesionarse: basta con dos o tres costumbres.
Las tres reglas que de verdad importan
- Póntela la última y quítatela la primera. Después de la crema, el perfume y el peinado; antes de la ducha y de dormir.
- Evita el agua. Ducha, piscina, mar y sudor intenso. Si se moja, sécala en cuanto puedas con un paño suave.
- Guárdala en su bolsita. Es lo que más le alarga la vida: la protege del roce, del polvo y de la humedad.
Lo que sí la estropea
- Perfume, laca y colonia aplicados directamente encima.
- Cremas, aceites y protector solar en contacto prolongado.
- Lejía, amoniaco, alcohol, acetona y productos de limpieza. Quítatela para limpiar la casa.
- Agua clorada y agua salada.
- Golpes y tirones: una cadena fina se deforma con facilidad.
Cómo limpiarla
Un paño suave y seco, pasado con cuidado. Si hace falta algo más, humedece el paño con agua tibia, pásalo y sécala del todo inmediatamente.
Nada de bicarbonato, pasta de dientes, vinagre, alcohol ni limpiadores de joyería: están pensados para otros metales y aquí hacen más mal que bien.
Cómo guardarla
En su bolsita de tela, cerrada y separada de otras piezas para que no se rocen. Fuera del cuarto de baño: la humedad constante no le hace bien a ninguna joya.
Si el colgante tiene una parte de cristal o piedra, límpiala solo con el paño seco para no rayarla.